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Dice Aristóteles en su Metafísica: “Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración [thaumadzein]”(Met.982b,12). La admiración de la que habla Aristóteles es la de aquel que “reconoce su ignorancia”. Este reconocimiento nace de un previo preguntarse sobre aquello que se creía saber, pues no se ve claro el fundamento sobre el que se asienta determinado conocimiento. Se trata de aquella admiración socrática que nace en aquel que descubre que desconoce aquello que creía saber.

Las preguntas que en ese estado de admiración se formulan son del tipo “¿cómo sabemos tal cosa?”, “¿qué queremos decir con tal concepto?”, “¿Qué hace posible tal fenómeno?”, etc. Las preguntas de este tipo no niegan aquello sobre lo que se trata, no se pronuncian sobre su verdad o falsedad, simplemente abren el camino que conduzca a la verdad de las cosas.

Este camino es un mirar las cosas de forma diferente a la habitual. Lo usual es vivir según un repertorio de creencias y respuestas adquiridas en la comunidad en que vivimos. Ellas forman nuestro mundo, que no tiene porque ser igual al de los que se desenvuelven en otras comunidades, en las que se habrá desenvuelto otro repertorio de creencias. En ese nuestro mundo las cosas son vistas persiguiendo fines prácticos y las satisfacción de deseos y necesidades. Es una visión interesada. En la admiración esa visión se transforma en una visión desinteresada.

A esa visión desinteresada es lo que Aristóteles llamó theoría. Theorein es examinar o inspeccionar las cosas para ver lo que ellas son, permitiéndoles que manifiesten su realidad.

Es sugestiva la etimología que algunos dan para teoría, haciéndola derivar de theos = dios y horao = ver, examinar. Theoría vendría a ser algo así como “visión desde la perspectiva de Dios”. Especulación, del verbo latino speculari también tiene el significado de mirar desde arriba, desde una atalaya, observar, espiar. En ambos casos se encierra esa idea de distanciarse para ver mejor lo que hay.

Ese forma de mirar que es el theorein nacido de la admiración es el que permite la episteme, la ciencia, ese saber universal por mostrarnos lo que las cosas son necesariamente. Además, es la forma de conducta más propiamente humana ya que es conducirse según aquella característica que nos distingue a los humanos: el logos.