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METANOIA

El blog de José Luís Samper

20 Febrero 2008

LA ADMIRACION COMO ORIGEN DE LA FILOSOFIA (1)

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Dice Aristóteles en su Metafísica: “Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración [thaumadzein]”(Met.982b,12). La admiración de la que habla Aristóteles es la de aquel que “reconoce su ignorancia”. Este reconocimiento nace de un previo preguntarse sobre aquello que se creía saber, pues no se ve claro el fundamento sobre el que se asienta determinado conocimiento. Se trata de aquella admiración socrática que nace en aquel que descubre que desconoce aquello que creía saber.

Las preguntas que en ese estado de admiración se formulan son del tipo “¿cómo sabemos tal cosa?”, “¿qué queremos decir con tal concepto?”, “¿Qué hace posible tal fenómeno?”, etc. Las preguntas de este tipo no niegan aquello sobre lo que se trata, no se pronuncian sobre su verdad o falsedad, simplemente abren el camino que conduzca a la verdad de las cosas.

Este camino es un mirar las cosas de forma diferente a la habitual. Lo usual es vivir según un repertorio de creencias y respuestas adquiridas en la comunidad en que vivimos. Ellas forman nuestro mundo, que no tiene porque ser igual al de los que se desenvuelven en otras comunidades, en las que se habrá desenvuelto otro repertorio de creencias. En ese nuestro mundo las cosas son vistas persiguiendo fines prácticos y las satisfacción de deseos y necesidades. Es una visión interesada. En la admiración esa visión se transforma en una visión desinteresada.

A esa visión desinteresada es lo que Aristóteles llamó theoría. Theorein es examinar o inspeccionar las cosas para ver lo que ellas son, permitiéndoles que manifiesten su realidad.

Es sugestiva la etimología que algunos dan para teoría, haciéndola derivar de theos = dios y horao = ver, examinar. Theoría vendría a ser algo así como “visión desde la perspectiva de Dios”. Especulación, del verbo latino speculari también tiene el significado de mirar desde arriba, desde una atalaya, observar, espiar. En ambos casos se encierra esa idea de distanciarse para ver mejor lo que hay.

Ese forma de mirar que es el theorein nacido de la admiración es el que permite la episteme, la ciencia, ese saber universal por mostrarnos lo que las cosas son necesariamente. Además, es la forma de conducta más propiamente humana ya que es conducirse según aquella característica que nos distingue a los humanos: el logos.

servido por metanoia 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Emilio Saura

Emilio Saura dijo

Un buen comienzo: el filosofar nace del asombro, y sólo puede asombrarse quien reconoce su ignorancia. En nuestra época esto suena terriblemente amenazador e inactual: ¿Acaso la "todopoderosa" ciencia es insuficiente? Se comprende que el pensar filosófico resulte revolucionario en un mundo en el que abundan "los que desconocen su ignorancia y no quieren salir de ella", es decir, los necios, cualesquiera que sean los títulos universitarios o no con que se adornen. Así es que, menudo trabajo el tuyo y el de quienes quieren enseñar a filosofar. Y, más aún, en un lugar como España, en donde la densidad por kilómetro cuadrado de ese espécimen parece aumentar por momentos. Ya dice la sabiduría china que "Ni todos los sabios del mundo podrían responder a todas las preguntas de un solo necio". Menos mal que, a pesar de la presión ambiental, todavía quedan personas capaces de asombrarse.

27 Marzo 2008 | 05:44 PM

José Luís Samper

José Luís Samper dijo

Gracias, Emilio, por tu comentario. Creo que recuperar esa admiración ayudaría a recuperar el sentido de la intlectualidad occidental. La filosofía es una de las raíces de nuestra cultura, junto con el cristianismo y el derecho romano. El olvido o la la muerte de una de ellas repercute sobre las otras.
El hecho de que socialmente esas raíces se desconozcan o se pretenda vivir de espaldas a ellas manifiesta la necesidad de insisitir en ellas.
¿Es recuperable esa admiración?. No lo sé.
Mi contribución a esa recuperación sólo puede ser modesta. Pero no por eso debo dejarla. De momento recojo su primer fruto: el intentarlo me dignifica.
Comparto contigo el considerar a España muy postrada espiritualmente, pero creo que hay esforzarse por aplicar aquello de "ámame cuando menos me lo merezco, porque es cuando más lo necesito".

4 Abril 2008 | 07:56 AM

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Sobre mí

Mi nombre es José Luís Samper. Soy un cristiano interesado en cuestiones de metafísica, ciencia, educación y todo aquello que pueda ayudarme a entender mejor el mundo actual alquiler de pisos
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