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METANOIA

El blog de José Luís Samper

24 Julio 2009

EL HOMBRE, ANIMAL POLÍTICO

Es bastante conocida la definición del hombre como "animal político" dada por Aristóteles, "que el hombre es por naturaleza un animal social [anthropos physei politikon zôon]"(Política, 1253ª). La palabra clave es "polis", de donde procede nuestro término "política". Suele ser habitual traducir "polis" por "ciudad" o "estado". Otros, intentando ser más exactos, reúnen ambos significados y utilizan la expresión "ciudad-estado". Para nosotros puede ser algo dificultoso entender lo que esa palabra representaba en el mundo espiritual de un heleno de esa época.

Un camino de comprensión y acercamiento a ese mundo espiritual nos la puede dar la razón que Aristóteles da en apoyo de esa afirmación. Y esa razón no es otra que el hecho de que el hombre está dotado por naturaleza de "logos", de "la palabra". La palabra es lo propio y  exclusivo del ser humano. Y ese término lo contrapone, para aclarar su pensamiento, a "phoné", "voz". La voz es algo que compartimos con otros animales, y sirve para expresar a los otros nuestras sensaciones de placer o dolor, aquello que sentimos o deseamos. Sirve para expresarnos (a nosotros). En este sentido, el ser humano se diferencia de los otros animales también dotado de voz solamente por ser capaz de expresar "más cosas". Una diferencia cuantitativa. Su capacidad de expresarse es más rica, pero dentro del mismo orden.

Pero la palabra es otra cosa. La palabra es palabra cuando manifiesta aquello que las cosas son, cuando a través de ella las cosas dejan ver su naturaleza. Logos es primeramente "decir", como equivalente de "exponer", "manifestar" o "expresar", en el que lo que se expone no es nada psíquico o interno al hombre, sino un hacer presente la cosa misma. Dejar que la cosa hable. Pero aunque se tenga esa capacidad, hacerla algo real y efectivo es difícil y siempre en fase de perfección.

Si la naturaleza ha dotado al hombre de forma exclusiva de esa capacidad del logos, y la naturaleza no hace nada en vano, sino que todo tiene una finalidad, la finalidad del logos no es otra que manifestar "lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto".  Por eso solamente el hombre tiene "el sentido del bien y del mal". Es la comunidad en la concepción de lo justo y lo injusto lo que constituye la ciudad. Sobre ese esqueleto de concepciones compartidas por ser verdaderas la ciudad se hace un centro político de decisiones autónomas en el que el hombre ejerce su libertad.

Pero eso es el proyecto que se había ido configurando en algunas comunidades helénicas en cierto momento histórico. Cuando Platón y Aristóteles hacen tema de ese proyecto, el proyecto ya está en fase de descomposición, y las rivalidades entres las ciudades y las disensiones internas están anunciando el final de una etapa. A ellos les cabe ser los testigos excepcionales de una historia que acaba, se deshace. Y eso les ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre lo que se ha hecho. Lo que encuentran y prevalece ya no es el logos que unifica y pone de acuerdo, sino la opinión que expresa y defiende intereses particulares.

La polis era aquella realidad que nutría la vida espiritual del ciudadano, su pensamiento, su religión y su identidad. En ella el ciudadano se siente alguien. Es la que le permite llevar una vida política, practicar la más alta de las virtudes: la virtud política. Movido por ella participa en la elaboración de las leyes, las decisiones sobre las relaciones con otras ciudades, su actividad económica... Pero cuando, como se dice en el Menón de Platón, esta virtud se encamina "a asegurar el bien de los amigos y el mal de los enemigos, librándose uno de todo mal", algo grave está ocurriendo. El hombre de partido está substituyendo al ciudadano, y con él, la fuerza que debilita el impulso hacia la construcción de la polis.

Los intentos de corrección de la situación pasan por tratar de restaurar el ciudadano, de crear individuos dotados de aquellas virtudes que hacen posible la polis. Pero eso es frecuentemente ir contra la corriente de la historia. Sin embargo, aquellas verdades sobre el ser del hombre y del mundo que se desvelan en esas situaciones críticas permanecen y reaparecen en los nuevos escenarios históricos, como legado que marca la expansión de esa cultura.

El logos que constituye la comunidad permanece como exigencia, aunque ahora la comunidad sea otra, mientras la comodidad y adaptabilidad que supone limitarse a la phone, formadora de opinión, será fondo opaco para que se definan las figuras históricas sobre las que montarse para ver más lejos.

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Maga

Maga dijo

Hola José Luis! Me alegra verte aparecer con un artículo tan bueno como siempre, cápsula cultural. Me encanta leer los conceptos Griegos y ese discernimiento sobre el don de la palabra. Ya pongo en duda que sea nuestra atribución... recién vi un video de un loro que hace muchas voces y respuestas a su dueña en forma de diálogo, preguntas y respuestas, no como voces sueltas...
y me digo que no conocemos su inteligencia netamente.

Aun así creo en la particularidad del ser humano, su superioridad como especie y sobre todo lo complejo que ni él mismo se abarca y eso si es maravilloso.

Un beso Samper, siempre es agradable volverte a leer y me gustaría mucho que me prestes tu fotito del avatar u otra para agregarte a mis amigos muy cercanos... sí? o si quieres otra más clarita envíala al correo magaterrenal@hotmail.com

para que estés en mi recuento de gente super.

27 Julio 2009 | 03:16 PM

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Sobre mí

Mi nombre es José Luís Samper. Soy un cristiano interesado en cuestiones de metafísica, ciencia, educación y todo aquello que pueda ayudarme a entender mejor el mundo actual alquiler de pisos
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